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Navidad y Pobreza

Navidad y Pobreza

“La navidad es para los niños” Todos hemos escuchado esta frase, pero ¿Qué pasa con los niños que viven en la calle? Es más ¿Sabías que según datos de nuestro Círculo de Investigación, el 25% de las personas en situación de calle vivieron en un hogar de menores?

Está claro que la vulneración y marginación en la niñez impactan directamente al problema de situación de calle: Estar expuestos a múltiples barreras y discriminaciones desde la primera infancia, limita sistemáticamente las posibilidades de muchos de los niños, niñas y adolescentes para su desarrollo integral y socialización, generando consecuencias negativas en el corto, mediano y largo plazo.

En octubre fue publicada la investigación “Nacer y Crecer en Pobreza y Vulnerabilidad”, estudio levantado por la Alianza para la Erradicación de la Pobreza Infantil compuesta por el Centro Iberoamericano de los Derechos del Niño (CIDENI), las fundaciones Colunga y Hogar de Cristo, el Núcleo Milenio para el Estudio del Curso de Vida y la Vulnerabilidad (MLIV) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

El informe, fruto de dos años de investigación (atravesados por una crisis social y sanitaria producto de la pandemia covid-19) consideró distintos instrumentos de análisis y diferentes aristas, como literatura comparada, entrevistas a jóvenes que durante su niñez y/o adolescencia vivieron en pobreza, talleres con adolescentes, representantes de la sociedad civil, de medios de comunicación, del mundo empresarial, de la academia y tomadores/as de decisión.

El principal resultado de esta investigación, muestra que las condiciones de desigualdad que existen en nuestro territorio hacen que sea indispensable contar con un Piso de Protección Social sensible a la niñez. Para mejorar las condiciones de vida y facilitar el desarrollo oportuno de todos los niños, niñas y adolescentes; para colaborar con la disminución de los factores que producen esta desigualdad, y para avanzar en erradicar la situación de pobreza que viven parte de los niños/as en Chile.

Otro hallazgo importante de la investigación es que la crisis sanitaria producida por la pandemia agudizó la situación. La Encuesta CASEN en Pandemia (2020) reportó un aumento en las cifras de pobreza y pobreza extrema, las cuales afectaron en mayor medida a la niñez y la adolescencia. La pobreza por ingresos en niños, niñas y adolescentes llegó a 15,6% afectando aproximadamente a 703.000 personas menores de 18 años y la pobreza extrema, en tanto, llegó a 5,9% impactando a cerca de 264.000 niños, niñas y adolescentes.

Las implicancias de nacer y crecer en pobreza y vulnerabilidad económica, incluyen cuatro dimensiones de la pobreza: cuidado infantil y educación; salud; trabajo, ingreso familiar y seguridad social; y barrio y vivienda.

Es por esto que el Piso de Protección Social tiene como objetivo que nadie viva por debajo de un determinado nivel de ingresos y que todos accedan a servicios sociales básicos, integrados y de calidad. Esto permite el acceso a programas sociales intersectoriales orientados al desarrollo integral y apropiado al curso de vida en que niños, niñas y adolescentes se encuentren. 

En 1990, Chile ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño (en adelante CDN) y se comprometió internacionalmente a la protección de los derechos de la niñez desde un enfoque de derechos humanos. Esto implica el reconocimiento de niños, niñas y adolescentes como titulares de derechos, tanto civiles y políticos, como también derechos económicos, sociales y culturales. Además, se comprometió en el despliegue de un sistema de protección integral para dar respuesta a estos derechos debiendo considerar las distintas necesidades para su desarrollo y bienestar, así como también las vulnerabilidades y exclusiones que puedan enfrentar. 

Actualmente, Chile está viviendo un importante momento político-social: La escritura de una nueva constitución y una elección presidencial de extraordinaria importancia para el país que necesitamos construir. Esta realidad nos presenta una oportunidad para establecer acuerdos que ayuden a erradicar la pobreza y vulnerabilidad infantil. Implementar un Piso de Protección Social que reúna todos los elementos planteados es responsabilidad del Estado y requiere voluntad política y el compromiso de toda la sociedad para mejorar las condiciones de vida de todos los niños, niñas y adolescentes del territorio.

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